El
realismo fue un movimiento que surgió en la segunda mitad del siglo XIX. Este,
a diferencia del resto de los movimientos literarios que fueron apareciendo, buscó representar
con precisión la visión del mundo fundada en la exacta descripción de este y de
pensamiento filosófico de la época, el positivismo. Dentro de las obras cumbres
del realismo francés, encontramos a Madame Bovary de Gustave Flaubert,
característica por sus vastas descripciones sobre el contexto histórico,
consecuente con la condición de la mujer de clase media en la segunda mitad del
siglo XIX.
La
novela narra la historia de Emma Roault, hija única de un humilde granjero de
Berteaux. Ella fue educada en un convento de monjas y con una mentalidad
romántica. A la vida de los estudios y oraciones, sigue un matrimonio con el
medico Carlos Bovary. El doctor Carlos Bovary y su hermosa mujer se trasladan a
Yonville, cerca de Ruan, para que cambie de ambiente. Emma Bovary se enamora perdidamente del joven León Dupuis, con el que mantiene
una relación platónica. Después de cierto tiempo el amante León abandona a
Emma, por que viaja a París para terminar sus estudios. Rodolfo Boulanger
conquista a Emma, al poco tiempo de ausentarse León Dupuis, con Rodolfo pasan
una buena temporada de apasionado amor. Con motivo de una discusión con su
suegra, la sinvergüenza Emma propone a su amante Rodolfo la huida a París; pero
este al final no acepta. Emma Bovary vuelve a los amoríos con el joven León
Dupuis para calmar su sed de pasión. Todo esto supone unos gastos que no puede
ella soportar y viene en seguida el embargo y su fatal hundimiento. Desesperada
ante deudas impagables envenena con arsénico, hundiendo en un profundo dolor a
su marido Carlos, que muere de disgusto.
El realismo de esta obra se destaca la verosimilitud, pues los ambientes y relaciones sociales del momento son observadas y descritas a detalle gracias a la minuciosa labor de documentación, así como el conocimiento de Carlos Bovary en la medicina, una tradicional boda francesa en el campo, etc; se destaca la contemporaneidad, dicho sea por los años de bonanza vividos en Francia durante la Segunda Revolución Industrial, por consiguiente la condición de la mujer como un objeto y los avances tecnológicos en las técnicas de la medicina y finalmente, el lenguaje vasto y coloquial del autor.
El realismo de esta obra se destaca la verosimilitud, pues los ambientes y relaciones sociales del momento son observadas y descritas a detalle gracias a la minuciosa labor de documentación, así como el conocimiento de Carlos Bovary en la medicina, una tradicional boda francesa en el campo, etc; se destaca la contemporaneidad, dicho sea por los años de bonanza vividos en Francia durante la Segunda Revolución Industrial, por consiguiente la condición de la mujer como un objeto y los avances tecnológicos en las técnicas de la medicina y finalmente, el lenguaje vasto y coloquial del autor.
En
conclusión, Madame Bovary dejó la reflexión de que la vida no se trata de
dejarse llevar por el “tal vez”, sino que entender nuestra realidad, adecuar
nuestras metas a lo que tenemos y trabajar por lograr aquello que ansiamos, con
los pies en la tierra, la mente clara y sin la necesidad de aprovecharnos de
las buenas intenciones que las personas en nuestro entorno nos ofrecen.


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